
Iba por Lima haciendo diversas gestiones, y no me pude resistir a entrar a la Iglesia de San Pedro. Necesitaba encontrar paz, y hacía demasiado que no entraba allí. Como también hace demasiado que me la paso haciendo fotos con el celular en vez de llevar la cámara. En fin, y para no entrar en historias demasiado largas, me fui de allí con esta imagen abrazándome el corazón, y con un mudo grito en el alma:
«¡Señor, yo creo, pero aumenta mi Fe!».
(Mc 9, 24).
Lo importante es que estuviste ahí y te salió ese grito del alma que dejará de ser un mudo grito y el Señor aumente tu fe.
Bendiciones
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Alguna vez he sentido esa necesidad de entrar a una iglesia y rodearme de ese silencio que acompaña.
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¡Qué belleza de arte y estímulo a los sentidos!
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