
Hurgando en mi disco duro encontré esta foto. Y decidí compartirla. Porque no es «sólo una foto» como algunos podrían pensar. Es una imagen convertida en una cápsula de tiempo. La foto se tomó en uno de los eventos que Lourdes y yo facilitamos, que si no recuerdo mal fue en la Cámara de Comercio de Lima. Pero encontrar esta foto me ha emocionado porque me ha hecho recordar que todo en la vida puede cambiar en un segundo. En ese momento, que ocurrió en el año 2018, nuestras vidas, actividades, rutinas y preocupaciones eran un poco (o bastante) distintas.
Han pasado casi siete años, y el siete es un número que abre y cierra ciclos. Todo ha cambiado. No me quejo. Simplemente, aceptamos que ha cambiado. Hemos tenido que fluir con los cambios y adaptarnos. Sin embargo, pese a todo, nuestra sociedad profesional no sólo es que se haya mantenido, sino que se ha afianzado y además ha devenido en una sólida amistad. Hemos sobrevivido a muchas cosas y reveses, incluyendo una pandemia. Y seguimos aquí, resilientes, trabajando, y celebrando la vida y la esperanza.
Gracias Isa por revivir este recuerdo, el tiempo voló pero seguimos motivadas planeando nuevos proyectos.
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