Viviendo Sin Tiroides: Mi Proceso de Recuperación

El pasado 25 de Diciembre, es decir el día de Navidad, se cumplieron exactamente tres meses de mi #tiroidectomía total. Tres meses de altas y bajas, cambios, accidentes y sorpresas y aprendizajes. Al día de hoy, todo indica que me he recuperado del todo. Pero, aunque celebro estar aquí y poder tener más tiempo con mi familia y seres queridos, el proceso de adaptación física y emocional a esta nueva vida sin tiroides continúa.

Para empezar, ha costado muchísimo superar la #hipocalcemia y levantarme los niveles de calcio total y calcio ionizado. Mis paratiroides, que son las que regulan el metabolismo del calcio, se quedaron en huelga después de la tiroidectomía. Recién ahora están empezando a trabajar de nuevo, a niveles mínimos pero suficientes. Por tanto, ya hemos podido reducir la cantidad de suplementos de calcio. He pasado de seis tabletas de Calcio+VitD3 al día, a luego tres, y desde hace pocos días ya me han autorizado a quedar en sólo una tableta diaria, con el almuerzo.

Como todos los que hemos pasado por esta operación, he quedado para el resto de lo que me quede de vida con lo que se llama “hipotiroidismo quirúrgico”, o también “hipotiroidismo secundario a procedimientos”. Es decir, tras la extirpación de la glándula nos quedamos en #hipotiroidismo permanente, porque ya no tenemos con qué producir hormonas tiroideas. Casi todo en el metabolismo humano está regulado por estas hormonas; un exceso de hormonas acelera los procesos (hipertiroidismo) y una deficiencia los ralentiza (hipotiroidismo), impactando en el peso, la energía y la salud en general.

El hipotiroidismo tiene remedio, y se llama sustitución hormonal. Explicado con manzanitas, consiste en tomar diariamente una dosis (que se calcula según el peso corporal) de #levotiroxina sódica, que es el reemplazo sintético de la hormona tiroidea.

Somos millones de personas en el mundo las que (por distintas razones) quedamos con este tratamiento ya de por vida. Las metas de la sustitución hormonal con levotiroxina son simples y muy concretas: 1) Seguir viviendo y 2) Que esa vida sea lo más normal posible. Con eso los médicos se dan por satisfechos y se anotan éxitos en sus resultados de análisis, sus tasas de supervivencia, sus estadísticas.

Pero la vida cotidiana de los pacientes hipotiroideos no es una variable cuantitativa, sino cualitativa. Cada persona es un mundo, y cada caso tiene sus matices. No es lo mismo quedar en hipotiroidismo quirúrgico teniendo alguna enfermedad o condición crónica que sin ella, como tampoco es lo mismo que ocurra a los 30, 40, 50, o 60 años. Y por muy bien calculada que esté la dosis de levotiroxina, no necesariamente va a funcionar igual de bien, ni en todos los casos ni en todas las personas.

Y, hay que decirlo, no todos los médicos son igual de considerados o empáticos con sus pacientes, ni responden a todas las preguntas, o lo hacen de forma incompleta. Para ellos, sentirse confundido, o cansado o sin energías no es importante, y menos aún lo es el que se nos caiga el pelo, se nos malogre más la piel, que las paratiroides no arranquen, que nos duelan las articulaciones o sintamos más frío o más calor de lo normal, o que tengamos que tomar X pastillas al día y tengamos que estructurar nuestros horarios y/o restringir ciertos alimentos en función de esas tomas de medicamentos, etc. En fin, que ninguna de las molestias o secuelas atribuibles al post operatorio, o a la recuperación a mediano plazo, o al quedarse sin tiroides (y dependiendo de una pastilla de levotiroxina por el resto de la vida) y con indicación de controles de niveles de hormonas y calcio cada X meses… nada de eso significa nada para los médicos.

Sin embargo, esas cosas sí son parte muy real de nuestro nuevo día a día de pacientes post tiroidectomía, de nuestro aprendizaje de cómo es vivir con hipotiroidismo permanente. Y por eso existen los grupos de apoyo de pacientes tiroideos, donde intercambiamos experiencias, quejas, consejos, ánimos y palmaditas en la espalda. Por poner un ejemplo simple, yo me sentía muy cansada, a pesar de mi mejoría y de las vitaminas, y me agotaba muy rápido por cualquier cosa, o a veces hasta sin hacer nada. La sencilla recomendación (que me dieron en el grupo de apoyo al que pertenezco, en Facebook) de agregarle proteína extra a mis desayunos me está ayudando mucho a mantener más estables mis niveles de energía, y por lo tanto a sentirme mejor y a levantarme el ánimo.

Es verdad que, puestos en perspectiva, hay que reconocer que a los médicos no les falta razón: lo importante es que seguimos vivos. Lo demás, aunque pueda ser complicado, es anecdótico. Mi experiencia particular tampoco ha sido sencilla. Es decir, a veces siento la tentación de quejarme, y sí, a veces me quejo un poquito. Es inevitable. Pero después me acuerdo de que estoy viva y libre de tumores y de enfermedad, y de que todos los malestares y quejas son también parte del estar viva… y se me pasa.

Después de estos tres meses, mi medicación (aparte de la levotiroxina) se ha reducido a un multivitamínico con el desayuno, y un suplemento de Calcio+VitD3 con el almuerzo. Es probable que quede así ya de por vida. Ya me han autorizado los lácteos con moderación, he restringido o reducido al mínimo los carbohidratos simples y los azúcares, y estoy consumiendo más verduras, pollo y pescado, así como leche de almendra y mucho ajonjolí (semillas de sésamo) tostado. Evito la soya porque podría interferir con la absorción de la levotiroxina. Hace poco disfruté de un vasito de cerveza, y desde hace pocos días ya otra vez puedo tomar mi cafecito matutino. Eso sí, más pequeño.

Cada día trae una nueva pequeña victoria. Me estoy enfocando en; 1) trabajar la aceptación: aceptar que esta es mi nueva vida, abrazarla y disfrutarla como es como viene, y 2) practicar la gratitud diaria: por el tiempo de vida que se me ha dado, por el apoyo de mi familia y amistades, por el gran trabajo que ha hecho mi cirujano, y porque podría haber tenido otras complicaciones o cosas más graves, y no ha sido así.

Y así “seguimos p’alante”. Un día a la vez.

2 comentarios sobre “Viviendo Sin Tiroides: Mi Proceso de Recuperación

Agrega el tuyo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Web construida con WordPress.com.

Subir ↑