El nacimiento de La Enana (relato de mi parto)

Inspirada en todos los comments de las blogo-amigas que cuentan de sus partos, pensé en escribir también acerca del mío, aunque fue hace años ya. Aviso Legal: El relato me quedó super largo. Ojalá no sea demasiado largo. Sorry. En mi descargo, sólo diré que mi parto duró 24 horas…La Enana recién nacida

Yo había tenido un embarazo genial, sin molestias de ninguna clase –sólo un poco de fatiga– hasta el octavo mes, en que tenía tantas contracciones Braxton-Hicks que me indicaron reposo. Pero al cumplir los nueve meses estaba en el peso normal, no me habían subido ni la presión ni la glucosa, no se me había hinchado nada, mis bronquios estaban despejados (el asma controlada), y en mis últimos controles me habían dicho que tenía buena pelvis, bien ancha… todo estaba bien.

El único factor que me incluía en el grupo de alto riesgo era mi edad. Pero eso era muy relativo y yo esperaba tener un parto vaginal. La última ecografía mostró un circular de cordón (simple) al cuello, pero mi médico dijo que eso no debía ser problema: de modo que me estaba me preparando física y mentalmente para conseguirlo.

Eran las 6:30pm de un sábado de Junio de 2003, ya había “salido de cuenta” cuando de pronto sentí algo raro. ¿Otra contracción Braxton- Hicks? Pero se sentía muy diferente. No era dolor: simplemente se sentían diferente, bien en la base de la espalda y abajo en la zona genital. Al rato verifiqué reloj en mano que –además de ser distintas– estas contracciones venían cada cinco minutos. Diablos –pensé– ¡yo quiero dormir esta noche! Le avisé a Osamu, alistamos el maletín de mano y le pedí que me consiguiera algo ligero de comer.

Intenté dormir, pero obviamente no pude, porque cuando me recostaba las contracciones eran más molestas que cuando estaba de pie o apoyada en algo. De modo que me pasé esa noche practicando la respiración, caminando, poniéndome en posición de “perrito”, y tentando algunas posturas de relajación yoga, porque así me sentía aliviada. Mi Osamu se desveló acompañándome, apoyándome y dándome masajes.

Para cuando dieron las 5:30am del domingo, ya tenía las contracciones cada tres minutos y me estaban empezando a resultar muy molestas, así que nos fuimos a la clínica: señora, recién tiene dos centímetros, pero como usted vive lejos, mejor la internamos de una vez. Yo quería regresarme a casa, pero al final entre el médico de guardia y mi familia me convencieron. Así que me interné, me rasuraron, me pusieron la enema y no me dejaron comer nada de nada:

– Señora, esto está establecido así para todas, porque nunca sabemos cuándo un parto va a acabar en cesárea de emergencia.

Para entonces ya eran las 8am del domingo, que justamente había caído en Día del Padre, de modo que todos los médicos varones habían cambiado sus guardias y los servicios de la clínica estaban siendo atendidos por doctoras. Me alegré, porque la ginecóloga de guardia era una de las mejores de la clínica. Le expliqué que no deseaba epidural y que sólo aceptaría la cesárea si era cosa de vida o muerte para mi bebé, y después de chequear mi historia clínica me dijo usted reúne las condiciones, podemos intentarlo.

Yo caminaba por el cuarto y los pasillos, apoyándome en Osamu, respirando y resoplando, concentradísima en los ejercicios, cambiando de posiciones y descansando por ratos en la cama, y pensando ¿esto es el parto? No es peor que un megacólico menstrual. Pero hacia mediodía del domingo seguía en 2 cms. Y a las 2:30pm de la tarde seguía tercamente en 2cms., y la obstetriz me dijo:

– Como usted quiere parto vaginal vamos a tener que ayudarla poniéndole oxitocina, porque sus contracciones son muy débiles y su dilatación no está progresando.

Claro, –pensé yo–, cómo no van a estar débiles si me tienen acá en ayunas… Pero como dice mi marido, cuando ya está uno encima del caballo no queda más que darle duro y seguir adelante, así que aceptamos. Aunque las cosas no eran exactamente como yo las hubiera preferido, al menos el personal médico me trataba con amabilidad.

Me pusieron la oxitocina en el suero a las 3pm del domingo (recuerden que yo había ingresado como a las 6am) y el panorama cambió rápidamente. Echada de espaldas sin poder moverme, con el odioso monitor fetal ajustado alrededor de la cintura y barriga, y con la potente oxitocina, cada contracción empezó a ser realmente muy dolorosa y prolongada. Yo quería levantarme y buscar una postura más cómoda, pero con el monitor, la vía intravenosa y la camilla tan angosta, era imposible. Sólo quedaba abstraerme de esa situación pensando en otra cosa, para poder seguir con la relajación.

Empecé a desesperarme y a pensar en la epidural: de hecho, le dije a mi Osamu creo que ya es hora de que me la pongan… y él, siguiendo las indicaciones que yo misma le había dado antes del parto, me preguntó mil veces ¿Estás segura…? Eso es lo que quieres…? ¿No querías un parto sin anestesia para poder pujar bien…? Y así pasó un buen rato, y cada contracción era más fuerte y más prolongada venían casi cada minuto; cada vez peor. Pero no chillé ni le menté la madre a nadie, ni me jalé los pelos ni me di cabezazos ni pensé que me moría; aunque sí me quejé, gemí, reclamé DÉJENME PUJAR…. Y gruñí AYYYY CARAJO y le clavé las uñas al Osamu, pero nunca pasó por mi mente la idea de que no podría lograrlo.

Durante esas horas –que ahora recuerdo como si hubiera estado en trance– me di cuenta de que si me resistía al dolor, más me dolía: en cambio, cuando lo aceptaba, lo esperaba, dejaba que me envolviera y sólo trataba de sobrevivir a él, como quien intenta flotar –y no nadar– en un mar embravecido, pasaba más rápido. Tenía que entregarme al dolor y a la situación que estaba viviendo, porque eran parte del proceso de tener a mi hija: ¡pronto la tendría en mis brazos! De modo que seguí respirando (ya me habían puesto oxígeno también) y tratando de relajarme, de no ofrecer ninguna resistencia hasta que de pronto sentí que se me salía el líquido, y grité:

– ¡Creo que se me rompió la bolsa!

Vinieron a chequearme la dilatación, y la doctora exclamó:

– ¡Dios mío, ya está completa! Ya no hay tiempo, señora, usted tiene que ayudar a su bebé a nacer ya mismo, porque el líquido ha salido meconial (verde). Tiene que bajarse de la camilla para que la cabecita termine de bajar y usted pueda pujar.

Pucha, –pensé, agotada–, con razón me dolía tanto: hacerme pasar de 2cms a 10cms. en menos de tres horas… brutal la oxitocina! Así que me ayudaron a bajar, a caminar tambaleándome hasta la sala de partos… y a pujar se ha dicho. Después de tantas horas de esperar y soportar pasivamente una y otra contracción, fue un enorme alivio poder hacer algo yo misma y participar activamente al fin. De modo que los pujos fueron “chancay de a 0.20” (*). De hecho, me moría de ganas de pujar, y al hacerlo ya no sentía dolor sino un extraño alivio: fue toda una experiencia liberadora sentir que yo estaba haciendo nacer a mi hija. De pronto éramos solo ella y yo, y Osamu nos acompañaba, sosteniéndome la espalda junto con una enfermera para que pudiera pujar mejor.

Me sentí casi poderosa: fue casi –como alguien ha descrito– el reencontrarme con la mamífera primitiva y salvaje que habita en mí. Y pujé tan fuerte que todo el personal de la sala de partos me empezó a “hacer barra”. No me enteré en qué momento me hicieron la episiotomía, pero exactamente al cuarto pujo –o sea a las 6:18pm del domingo– nació La Enana, un poco pálida pero sanita, pesando 3.140gr. y chillando a todo pulmón. ¿Y el circular de cordón al cuello? Con tanto movimiento acabó enrollado en un piecito, de modo que no fue ningún problema.

Por supuesto que apenas nació, ya nada más importaba: todo había valido la pena. Se la entregaron a Osamu, diciéndole “¡Feliz Día, señor!” y él me la presentó, los tres lloramos y luego se la llevaron a la incubadora (buuuu) porque hacía mucho frío ese día. Osamu se fue tras ella, así que me quedé sola con la doctora y le pregunté:

– Doctora, ¿ya puedo comer? ¡me muero de hambre!

Se empezó a reír, y me dijo que sí, por supuesto, que esa era una de las ventajas del parto normal, que podía comerme una res entera si quería, y mandó a una de las asistentes detrás de Osamu para encargarle que me consiguiera un pollito a la brasa (que después devoré como troglodita en mi habitación). Al día siguiente ya estaba yo en pie, sintiéndome bien y atendiendo a mi hija, que quería estar todo el día prendida del pecho. Y tuve tanta suerte que después no tuve ningún problema con la episiotomía. Se curó prácticamente sola, sin mayores molestias.

Han pasado casi cuatro años, pero así pasen cien jamás olvidaré ese día. Y sí, volvería a pasar por lo mismo de nuevo. Recuerdo que mientras terminaban de atenderme le comenté a la doctora:

– Caray, me demoré 24 horas, ¡sí que fue largo! Pero dicen que los siguientes partos ya son más rápidos, ¿es cierto?

Ella se volvió a reír, y me contestó:

– Sí, es verdad: pero de todas las mamás que he atendido aquí usted es la única que ha dicho que va a volver.

Ojalá no crea que cambié de idea. Me gustaría tener un varoncito, si Dios quiere.

***********
(*) Para los lectores de otros países: un “chancay” es un tipo de bizcocho dulce, sabroso y muy barato, típico de la costa peruana.

24 comentarios sobre “El nacimiento de La Enana (relato de mi parto)

  1. Que lindo. Yo también quería un parto vaginal, pero se me complicó con un descenso abrupto de latidos y terminamos en cesárea de urgencia (la idea era una oxitocina, pero viendo mi monitoreo dijeron “NO WAY!!!”)
    Animate al varón, yo tengo uno y son LO MASSS! Beso

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  2. Que suerte tenemos de ser mujeres caray!. Lo que daría un hombre para poder sentir una vida dentro. De que duele, duele, pero como dices son dolores hermosos, que se pasarían una y mil veces con tal de tener a nuestro bebé.

    A mi tambíen me pusieron oxcitocina y epidural, con mi primer parto, porque me vieron muy agotada. Pero practicamente no sentí nacer a mi hija. Asi que en los dos siguientes me negué rotundamente a que me dieran la epidural. Además pasé toda la fase de las contracciones al lado de mi flaquito y mi familia que me apoyaron sobremanera (no dicen que la pena entre dos es menos atroz! jajajaja).
    Igual con mi segunda hija me dijeron en la clínica que tenía circular de cordón y que necesitaba una cesárea. Yo dije nones! y me fuí a dar al Seguro. No pudo entrar mi naranjo, pero igual fue una buena experiencia. Y mis tres cachorros salieron en dos pujos! y ni sentí la episiotomía (pero la cosida “zurcido invisible” si me dolió buuu).
    Y también es cierto que después te da un hambre de la PM, que a las pocas horas ya estas como cañón sin mucha molestia para atender al cachorro y que el sonido más lindo de toda tu vida es el primer llanto de tu bebé!!

    Muchos abrazos

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  3. Me encanto este nuevo post. Me transporto a varios a~os atras cuando tuve mis otros dos hijos, y aunque tu historia se parece mas al parto de mi segundo bebe (con oxitocina y todo), lo que mas me causo gracia fue el recordar el hambre horroroso que uno siente despues del trabajo de parto no? Yo tuve algo de suerte: como no estaba en el Peru, no hubo pollito a la brasa para mi, mas bien fue una super hamburguesa con papas fritas, una coca cola inmensa y una torta de chocolate que era un insulto a los diabeticos del hospital… por supuesto que no me quedaron fuerzas mas que para un pedacito de la hamburguesa y algunas papitas… pero que me quedaba. Solo so~ar con el pollito a la brasa tan lejano para mi en ese momento…

    Ojala y este parto me resulte tan facil como mi segundo parto. Estoy decidida a no ponerme la epidural, a ver como me va…

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  4. Realmente que suerte que a pesar de las tantas horas, pudieras dar a luz sin cesarea, en mi caso si terminó la cosa en sala de operaciones, pero es verdad que cuando escuchas el primer llanto y miras por primera vez a quien esperaste por tantos meses, el dolor y el sufrimiento anterior, ni los recuerdas.
    Saluditos 🙂

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  5. muy bonita historia, en realidad creo que eras como esos carros que necesitan presion al motor para salir volando mismo auto de carrera.. en 3 horas! zzzzzoooooooommm!

    jajaja
    aunque facil con tanta movida vertiginosa asustaron en algo a la enana, no crees?

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  6. este post si que es material de aprendizaje…
    no creo que sea tarde para felicitarte, FELICITACIONES POR LA ENANA! (aunque ya no debe estar enana)

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  7. asu… que bonito relatooooooooo

    te pusiste en contacto con tu mujer primitiva… jajajajajajaja que buena

    y un pollo alabrasa entero! dar a luz debe ser mas ejercicio que mil horas de gimnasio
    (y tan doloroso como una patada en los huev…)

    saludos!

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  8. que linda tu cronica del nacimiento de tu enana! muchas veces tuve que reirme porque me identifique tal cual como tu lo describiste. como te conte antes, a mi tb me pusieron oxitocina porque no dilataba: en 36 horas tenia 1 cm!!! de pesadilla…pero la oxitocina es una bomba que en un par de horas a mi tb me hizo dilatar de 1 a 8, pero su epidural mas, porque yo no daba mas, estaba sin dormir dos noches! y si bien despues del parto dije: “nunca mas natural, la proxima cesarea de hecho!”, casi un anho despues me rectifico y volveria a tener un parto natural…eso si, siempre que mi bebe no venga tan grande como vino mi chiquita: 4.1 kg y 57 cm!!! de ripley…imaginate la cabeza, auch!me duele otra vez!
    saludos

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  9. Hola Danza,

    Lei tus ultimos post y el que mas me ha sorprendido es el de los partos por cesarea. Realmente las pitucas no solo viven fuera de la realidad peruana, sino fuera de toda realidad: huir del parto por una supuesta comodidad, por temores infundados.
    A mi parecer, esas cosas pasan por la educacion que reciben, no solo en los hogares, sino a traves de los medios, habitos, entornos que concurren: mundos artificiales, burbujas de cristal, aislamiento voluntario para “diferenciarse” de la plebe.
    Asi, dentro de unos años, un tajo de cesarea puede ser considerado como señal de ser una madre de la wich.

    Tu post sobre tu escapada me dio… miedo, honestamente.
    Yo tambien he tenido un compromiso que me absorbia, pero por cosas de la vida, se acabo: termine mi relacion y volvi a esta llamada “libertad”; aunque, claro, soy “esclavo” de mis proyectos, de mi trabajo y mis necesidades. Como decia Marx: La libertad es la conciencia de la necesidad. Nada mas cierto.
    Digo que me asusto porque vi lo que uno puede dejar atras por un “proyecto de vida” (familia, trabajo, consumo, etc) sin darse cuenta: uno mismo.
    Yo trabajo, cumplo en mi casa y con los mios, tengo gastos “banales” y “funcionales con el sistema”, pero sigo modelando, o mas bien apuntando, mi vida de acuerdo a mis valores: independencia y critica, libertad, creacion de espacios (aunque talvez creas que como “miembro de la progresia” me es algo sencillo, pero no tienes idea de lo duro que es no bajar la cabeza, buscarte un medio donde expresarte sin ataduras propias del comercio o el consumo).
    Obviamente, todo proyecto de vida, tiene un precio, si tu sientes que tu proyecto de vida por lo que manda tu voluntad, todo bien.

    El parto de tu hija… ¿que podria decir? Ya me tocara. Tu testimonio sirve de buena guia. Me gusto que mencionaras lo instintivo, lo animal, del ser humano, eso que no borran ni la civilizacion ni las religiones ni las ideologias.

    Saludos

    PD: Anda a ver “El Laberinto del Fauno”…

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  10. esto del nacimiento le da pavor a muchos hombres… bueno yo soy uno de ellos.. es un sufrimiento total… pero eso de volver….que valiente muchacha

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  11. Tu relato es muy bonito Isa, lo he leído y releído completito y pienso que debería ser divulgado como testimonio o experiencia en centros de salud o campañas de salud reproductiva. Lo que tu haz hecho es lo más difícil y solo me queda felicitartte a tí y a Osamu por ser consecuentes con su manera de pensar y vivir.

    Un abrazo y buen fin de semana largo!!!!!!

    Schatz

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  12. En un momento de tu relato casi se me salen las lágrimas… por un lado que lindo y que valiente has sido… por otro lado Danza… yo creo que no la hago, asi que creo que me lanzo por la cesárea… no quiero que se salga la “mamífera en mi”… ayyyyy que dolorrrrrr (pero aun no estoy embarazada, así que aún me puedo arrepentir)

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  13. Gracias por los comentarios!!! Yo puedo decir que estoy muy orgulloso de cómo Danza sobrellevó tanto el embarazo como el parto. Hace varios años, al ver que dos amigos habían asistido al nacimiento de sus hijos, me dije a mí mismo, que el día que tuviera los míos, también iba a querer verlos nacer. Cuando la Enana estaba por salir, la doctora dijo “cuánto pelo!!!”; y efectivamente, salió con harto cabello como su mamá (la foto que pueden ver la tomé a los 6 días de nacida).
    Fue una alegría sin igual, como ya lo saben todos quienes han sido bendecidos con la llegada de un bebé a sus hogares. Pensé en mis padres y mis abuelos, quienes para entonces ya no me acompañaban físicamente; mi chiquita era una prolongación de ellos, así como de los abuelos y padres de Danza.
    Como nació en el Día del Padre, todos en la sala me felicitaron, pero para mis adentros, la felicitación era para mi Danza, por la consecuencia de sus actos con sus ideas. Hoy en día vemos muchas personas cuyos actos no concuerdan con sus discursos. Al ver todo el trabajo de parto, dije: “pucha! de ahora en adelante cada vez que sea mi cumpleaños, o de la Enana, los saludos deben ser además, para mi madre (QEPD), o para Danza…”.

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  14. Dios mio , que historia tan bella, estoy de 32 semanas y por la cercania deseo leer de todo e informarme, pero este relato me ha sacado hasta las lagrimas de la emosion.De veras nada se compara con esto, me siento orgullosa de ser mujer, y de la gran posibilidad de ser madre.Espero poder contar mi experiencia futura, y que sea tan feliz como esta que acabo de leer.Un saludo a todas las madres del mundo.

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  15. que lindo relato..ya casi lloro, que lindo, y que valiente eres!!!
    Tu hija tambien sera una mujer valiente!!
    :o)
    Llegue super tarde a tu relato, pero me encanto :o)

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  16. Qué gusto dá leerte, verte disfrutrar tu parto, defenderlo, aceptarlo y pelearlo.
    Qué pena que no te dejaran a tu ritmo, que te pusieran oxitocina y se te hiciera tan duro. Es impresionante como describes el dolor natural y el sintético: el natural es muy llevadero cuando mandas tú, cuando es el tuyo.

    Me da rabia cómo tienden a jorobarnos los partos con tanta interevnción:Tu episiotomía con un bebe tan normalito, y por supuesto, la innecesaria separacion cuando se la llevaron a la incubadora tanto rato: pobre bebe, solo, sin tu calorcito….brrrrrrrrrrrrrr: si es cuerpo de una mujer que acaba de parir es la mejor incubadora!!!!! seguro que tú tenias calor despues, es el calor que prepara la naturaleza para que se lo pasemos a nuestro bebe….. que ganas de estropear el primer momento. menos mal que estuvo ese tiempo con su padre.

    Pues eso, que me parece increible que a pesar de todos los sinsetidos rutinarios, se te lea tan fuerte, tan segura, tan feliz.

    Te dejo esta pagina web a ti y a todas las mujeres que quieran saber más acerca de nuestra capacidad de parir, y de nuestros derechos a que se nos tenga en cuenta y a que los nacimientos sean lo mas seguros posible

    http://www.elpartoesnuestro.es

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  17. es muy bonito tu relato me iso conprender muchas cosas y gracias a tu experiencia me carge de balor para tener a mi hijo que ya viene en camino un saludo a la enana y a ti

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  18. holaaa!!! soy Argentina!

    estoy en mi semana 36, o sea que en cualquier momento mi enana llega al mundo…
    fue hermoso lo que lei, sinceramente me hizo echar un par de lagrimas…
    un beso y gracias por compartir al mundo tu experiencia…
    Un beso grande y besitos a la enana de mi parte!

    atentamente…Florencia

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  19. Hola… estoy al borde de las lágrimas y muy emocionada con tu relato. Me da coraje. Estamos en la semana 35 y ya tengo mucho miedo al parto. Vivo en un país que no es el mío y no veo la hora de que lleguen refuerzos familiares para sentirme protegida, ya falta poco.
    Mi beba está muy bien gracias a Dios y dentro de pocos días nos harán la última eco, de la cual, a veces pienso que saldremos disparando para una clínica a tenerla porque siento que ya no aguanta en la panza. jajaja.. pero espero que no, que esté todo divino y que aguante todas las semanas necesarias.

    Gracias por contarnos tu experiencia… :oD

    Elisa

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